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Grabado

La huella de los artistas paraguayos

En esta nota te proponemos una inmersión en el poco conocido mundo del grabado, para descubrir una técnica ancestral y los trabajos de algunos artistas paraguayos. Son cuatro las figuras que han encontrado en este arte un medio para proyectar su talento y que destacamos en esta ocasión: Fidel Fernández, Fiorella Bittar, Ariel Jiménez y Rodrigo Velázquez.

El arte del grabado es, sin duda, una de las disciplinas dentro de las bellas artes que merece ser más conocida. Hagamos un pequeño ejercicio: ¿cuántos artistas del grabado, actuales o pasados, conocemos? Seguramente no tenemos conocimiento de tantos, por lo menos si comparamos con los nombres de pintores, escultores o fotógrafos. Y, sin embargo, muchos artistas importantes de la historia han practicado el grabado, tales como Goya, Picasso o Rembrandt.

El grabado es un trabajo artístico que consiste en hacer aparecer un dibujo sobre un material, ahuecándolo o incidiendo en él para obtener un juego de relieves y espacios vacíos que resalte la creación artística. Se puede después obtener la reproducción de la creación artística en un soporte, como, por ejemplo, una hoja de papel. El grabado entra así en la categoría de las impresiones.

Muestra del grabador Fidel Fernández.

Existen varias técnicas para obtener esta alternancia de huecos y relieves en función del material de base utilizado y de la forma en que el grabador quiera proceder. Históricamente, existe desde tiempos prehistóricos, sin finalidad de reproducción. Encontramos dibujos o marcas grabadas en huesos, piezas de marfil y paredes de cuevas.

El grabado en madera ha existido en China desde hace mucho tiempo, pero hizo su aparición en Occidente probablemente a finales del siglo XIV. En la lista de grabadores conocidos, Alberto Durero (1471-1528) es uno de los grandes maestros que elevó la técnica al rango de arte gráfico, y cuyos grabados se pueden admirar en los mayores museos del mundo.

Fidel Fernández

Bien conocido por su impertinente trabajo en pintura, nos complace destacar el trabajo de grabado de Fidel Fernández. Sin duda, reconocemos a primera vista las obras del artista: un dibujo y un estilo igual de reconocibles que su humor satírico.

Retrato: Ismael Prado

Los colores vivos de sus cuadros han dado paso a la austeridad de los grabados en blanco y negro; obras que son fruto del aprendizaje y la experimentación autodidacta del artista, y que ilustran frases de la cultura cotidiana y popular. Para nuestra gran alegría, Fidel sigue jugando con la política, las convenciones y con nuestra sociedad en escenarios cargados de erotismo, sin filtros. El grabado es, sin duda, una carta más en la mano del maestro: ¡una proeza artística y humorística por parte del quien lo practica!

Fiorella Bittar

Los grabados de Fiorella Bittar destilan una cierta nostalgia que no deja indiferente al espectador. La artista nos ofrece escenas íntimas y cotidianas impregnadas de colores suaves; una investigación de Fiorella en su trabajo de formas y combinaciones de colores para crear emoción en la obra.

Retrato: Ismael Prado

La última serie de cuerpos entrelazados es particularmente exitosa. El ser querido, el ser deseado o esperado, llega a interferir en la composición de un ensueño artístico que admiramos con mucho interés.

Ariel Jiménez

¡Qué emoción descubrir un nuevo talento como Ariel Jiménez! Es importante señalar, de paso, el importante papel del Instituto de Bellas Artes de Asunción, donde tanto Ariel como muchos otros artistas paraguayos se iniciaron al arte del grabado.

Retrato: Ismael Prado

La creatividad, la sencillez y la experimentación a través del dibujo y del color son factores que nos sedujeron cuando descubrimos sus obras. Sus ácidos grabados recuerdan de cierta manera al universo pop, al desviar íconos o elementos conocidos de su país natal, como la banana. Un artista a seguir de cerca que, sin duda, tiene algunas maravillosas sorpresas reservadas para el futuro.

Rodrigo Velázquez

Como una oda a la belleza de la naturaleza que nos rodea, las obras de Rodrigo Velázquez respiran vida, tradición y magia. Según él, la técnica del grabado respeta y potencia una creación perfectamente natural, desde la creación de la matriz hasta el resultado final sobre un soporte orgánico, el papel.

Retrato: Ismael Prado

Los árboles, animales y plantas que encantan los grabados de Rodrigo son testigos de una herencia viva, testigos de la historia de un país y colores de una mitología en la que buceamos con fascinación.

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