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Majo Cabrera

Metas de una soñadora

Nos robó el corazón con el nombre de Antonia en la miniserie Nada, donde compartió pantalla con Luis Brandoni y Robert De Niro. A partir de este coprotagónico, Majo Cabrera se convirtió en toda una revelación paraguaya del cine argentino. Personalmente, se define como una chica de pueblo con mucha hambre de experimentar el mundo. En esta edición, conversamos con ella acerca de su pasión por la actuación, los sueños cumplidos y las metas que se traza de cara al futuro.

Una imagen de las vías de un tren olvidado, con caminos serpenteantes de tierra por los que raramente pasan visitantes, la transporta a su querido Sapucái, ese rincón del departamento de Paraguarí donde, un día, Majo Cabrera encontró su vocación: actuar.

“Siempre lo comparé con el Macondo que García Márquez describió en Cien años de soledad, porque Sapucái era realismo mágico. Crecí lejos de la televisión, así que estar en contacto con la naturaleza fue mi día a día y, en ese contexto, tuve mucho tiempo para asombrarme de lo que había a mi alrededor”, comienza la actriz.

A su ciudad llegó un campamento de teatro en 1998 para instalarse durante un mes. Más tarde, en su adolescencia, esta compañía volvió convertida en el Festival Nacional de Teatro Juvenil, donde recibió clases de Dani González, Blas Alcaraz, Líber Fernández y Julio Saldaña, quienes posibilitaron su primer contacto con la actuación.

Ahora bien, aunque siempre tuvo claro que quería ser actriz, sentía el compromiso de terminar primero una carrera tradicional. Entonces, al culminar la educación media se trasladó a Asunción a estudiar Arquitectura y, por poco más de tres años, se alejó de las tablas por lo demandante de la carrera. “O ese era el plan”, dice con emoción en la voz.

La vuelta de tuerca llegó al ver una obra de Bochín Teatro-Clown, compañía de Marisa Cubero y Jorge Brítez. A partir de entonces no pudo posponer su sueño, así que comenzó a tomar talleres y, durante su primer año en El Estudio, del maestro Agustín Núñez, participó en su primera obra profesional con el Grupo Real de Teatro.

EL CAMINO A NADA

Avanzamos un par de años y nos encontramos una Majo cargada de proyectos teatrales y cinematográficos que la acercan cada vez más al casting para la miniserie Nada.

Se enteró del papel en una entrevista con Lucía Sapena, cuando la periodista paraguaya le comentó que tenía el phisique du rôle para un casting que realizaba su esposo, el productor Diego Maldonado. Cuando se presentó, solo sabía que se trataba de una “superproducción a nivel latinoamericano”, ni siquiera conocía la trama.

Crecí lejos de la televisión, así que estar en contacto con la naturaleza fue mi día a día y, en ese contexto, tuve mucho tiempo para asombrarme de lo que había a mi alrededor

Al quedar seleccionada, le informaron que sería coprotagonista de nada más y nada menos que Luis Brandoni, una eminencia del cine argentino. “Una semana antes, en una conversación casual, había comentado que mi sueño era trabajar con él”, recuerda. En su lectura de prueba, se enteró de que, además, la producción la dirigían Mariano Cohn y Gastón Duprat, a quienes admiraba profundamente. Como cereza del pastel, compartiría set con Robert De Niro, estrella invitada de peso que no necesita presentación.

“Lo loco fue que con Beto (Brandoni) sentía que todo se daba de forma natural. Desde que nos conocimos, nos tratamos como viejos amigos que no se veían desde hace un tiempo; había química, tempo y dinámica”, ahonda.

Ella estaba consciente de que darle un rostro cinematográfico a la migración paraguaya en Argentina era un desafío desde cualquier punto, y más al compartir la pantalla con dos actores de peso mundial. Así que se metió en el papel día y noche: entendía, vivía y era Antonia, tanto que caminaba como ella y se autoimpuso un hábito de limpieza que le atribuía al personaje. Se sentía cómoda también porque, desde su óptica, el guión estaba tan bien escrito que tenía casi todo resuelto. El vori vori, al que denomina “la reina y vedete de la gastronomía paraguaya”, introdujo un suceso relevante, y el jukysy, la comida para que los enfermos se recuperen, fue toda una sorpresa, ya que no se trata de un preparado internacionalmente muy conocido. “Mucha gente en nuestro país se acordó del cuidado de sus abuelos gracias a ese momento de la serie”, expresa.

Ahora bien, el pira caldo tiene su propia historia. De hecho, aunque se encontraba en el guión original, en algún momento del rodaje se decidió que esa escena no entraría en el corte final. Cuando sus participaciones con De Niro llegaban a su fin, Majo se despidió de él y recordó el fragmento eliminado. El actor contestó: “Aún nos queda algo por grabar”.

Estaba comprometido hasta el final y no pensaba dejar suelo albiceleste sin rodar todos los puntos de la historia. Por lo tanto, un día Majo recibió la llamada que, internamente, estaba esperando. Le habían pedido que vuelva al set pero, ahora, la gran pregunta era, ¿qué comida paraguaya compartirían De Niro y Brandoni en pantalla? “Y quedó el pira caldo”, recuerda la actriz, contenta porque esa se convirtió en una de las escenas más recordadas por la audiencia.

Resulta que una voz dentro de ella le dijo desde el principio que ese fragmento era necesario porque considera que “el paraguayo es rakate’ŷ por sus comidas típicas”.

Me complace la recepción de la gente porque el eje de mi interpretación era representar la dignidad de las trabajadoras y los trabajadores de la comunidad paraguaya

PARALELISMOS VITALES

“La repercusión que tuvo mi trabajo fue una sorpresa muy grande, me complace la recepción de la gente porque el eje de mi interpretación era representar la dignidad de las trabajadoras y los trabajadores de la comunidad paraguaya”, confiesa.

Para ella, los personajes son la suma de un trabajo colectivo que comienza en el diseño del guión, se pule con los directores y se materializa en el intérprete. Ayudó mucho el hecho de que Majo vivía el mismo proceso de adaptación a Argentina que muestra Antonia en la serie, ya que se había instalado en el país específicamente para el rodaje.

En Argentina, experimentó de primera mano una realidad tan implícita como vigente: “Los paraguayos llevamos muchísimo tiempo —años y años— como parte del ecosistema porteño y el guaraní está tan vivo en las calles de Buenos Aires como en Asunción”.

Por esta razón, concibió a su personaje como alguien bien conocido por muchos en ambos países: “Todos recuerdan a una Antonia”. Desde su óptica, aunque las condiciones en que cada persona deja el lugar donde nació y creció son diferentes, el sentimiento es igual en todos: “El migrante sale de su país, de su zona de confort, va y rinde el doble. Muestra toda su predisposición y su mejor cara para ganarse oportunidades, un espacio”.

Ella percibe esa actitud como el deseo de devolver lo mejor a su terruño, y con creces. “Veo que las personas trabajan para mandar dinero a casa. Me parece toda una contradicción porque, de alguna manera, los empujamos a que se vayan. Sin embargo, la gente lo hace con el propósito de mejorar su vida y la de su familia”, opina.

BUENOS PRESAGIOS

Su curiosidad es el motor de cada etapa escrita y por escribir. “Me volví una bicha del set, siempre voy con la idea de que soy una esponja y tengo que aprender de todo”, relata.

El detrás de cámaras, por ejemplo, es una arista que llama su atención; desea incursionar en la dirección de cine más adelante. Por el momento, Majo no sale de su foco: “Quiero formar una carrera en la que, al llegar a cierta edad, pueda darme la vuelta a disfrutar y sentirme orgullosa. Mi sueño es crecer en la actuación y potenciar mi ser profesional”.

Para ella, no hay una receta que ayude a alcanzar lo que sueña: “Lo que me pasó a mí fue extraordinario, así que no tengo fórmulas porque me tocó la lotería. Si me preguntan qué me sirvió, fue tener herramientas. Si uno cuenta con la oportunidad de cultivarse y prepararse, cuando le pase algo extraordinario como a mí, va a poder defenderse”.

El estreno de Nada no solo le brindó la satisfacción de representar a un sector de la población paraguaya, sino que también le abrió un horizonte distinto. “Cada logro que tenemos a nivel internacional nos acerca más a todos los paraguayos, nos ayuda a avanzar en diferentes áreas. Esto me abrió muchas posibilidades y tengo muy buenos augurios para todo lo que sigue”, cierra.

A NIVEL REGIONAL

No pierde de vista que el guaraní también es hablado en zonas de Brasil y Argentina. Por ello, lo considera un potencial símbolo de unidad importantísimo para comenzar a vernos como una región. Al respecto, la actriz expresó su postura: “Tenemos el regalo de ser el territorio más grande de hablantes del guaraní, y la responsabilidad de potenciarlo en el cine y el teatro está en nosotros. Soy de la visión de crear para exportar, pero es crucial hacerlo desde nuestra identidad”.

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