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Sebastián Boesmi

Sobre expresiones y reinterpretaciones

Durante su paso por Paraguay en los últimos meses, tuvimos la oportunidad de charlar con el artista residente en Madrid sobre una infinidad de temas, pero, principalmente, de lo que se refiere al arte digital y cómo él lo interpreta. Sebastián Boesmi reflexiona sobre la IA, la relación con la tecnología, el consumo de las pantallas y la transición entre formatos y medios expresivos con su exposición Ida y vuelta, en la cual también destacaron la pintura y la escultura, y recurrió a la abstracción para comunicar su mensaje.

Ciudadano del mundo, escogió Asunción para celebrar su exposición individual número 20. Más que un artista visual, Sebastián Boesmi es un creador prolífico que, a través de Ida y vuelta, el nombre que llevó su muestra, explora nuevas formas de expresión para desarrollar un lenguaje artístico.

La muestra, que se dio en la galería Matices, estuvo compuesta por dos series de obras proyectadas en diferentes momentos, denominadas Unidigital y Grafittis imaginarios, en las cuales empleó varias técnicas que mantienen estrecha relación y se nutren unas de otras: la pintura, la tridimensionalidad, las imágenes animadas y las sonoras.

En la primera de ellas, Unidigital, Boesmi presenta esculturas y pinturas desarrolladas en Madrid, donde reside parte del año, con la que sigue la línea de investigación de la pintura posdigital. Aquí, las obras se destacan por el color y la necesidad de expresar las fuerzas que operan entre la experiencia cotidiana y la relación con la tecnología y la naturaleza, para lo cual recurre a la abstracción en la mayoría de los casos.

Por su parte, la segunda serie, que lleva el nombre Grafittis imaginarios, fue concebida en Nueva York en 2007. En ella, el componente gráfico está presente en grandes masas de iconografías, signos y símbolos que convergen en aglomeraciones de información para ser recorridas y decodificadas con la mirada. Para ello, el artista recurrió a una paleta más tendiente a lo monocromático.

En paralelo, Sebastián también creó videos y esculturas que complementaron la puesta en escena y que sirven de bisagras relacionales entre una historia y otra.

Antes de su regreso a España, donde iniciará un doctorado en Bellas Artes en la Universidad Complutense de Madrid, se tomó un tiempo para explicarnos a profundidad sobre esta transición entre formatos y medios expresivos. “La creación contemporánea debe estar alineada con una serie de pensamientos y estructuras que tienen que ver con el mundo en que vivimos”, afirma el artista, quien asegura que el arte, además de comunicar sentimientos y emociones, puede expresar cómo vemos nuestro medio circundante hoy.

La creación contemporánea debe estar alineada con una serie de pensamientos y estructuras que tienen que ver con el mundo en que vivimos

Vas a iniciar un doctorado en Bellas Artes.

– A finales de junio regreso a España para empezar un doctorado en Bellas Artes, en la Universidad Complutense de Madrid. Ya realicé una maestría ahí hace unos años, en Investigación de Arte Contemporáneo y Creación, que profundiza en la investigación de la obra, del discurso y de los conceptos para fomentar el hecho de crear. Y es que la creación contemporánea debe estar alineada con una serie de pensamientos y estructuras que tienen que ver con el mundo en que vivimos. Entonces, es bueno que el arte, además de comunicar sentimientos y emociones, exprese cosas que otras personas puedan también leer y compartir sobre cómo vemos el mundo hoy. Está bueno que el fenómeno artístico tenga esos contenidos y el artista sea capaz de hablar sobre ello.

¿Qué diálogos proponés en esta muestra?

– Varias cosas. Principalmente son videos que a simple vista parecen estar hechos con Inteligencia Artificial, pero no es así. Fueron realizados con inteligencia humana y con corazón, porque estas filmaciones surgieron a partir de una pintura mía y la colaboración con un músico paraguayo, que se llama Javier Rodríguez y realizó una composición especialmente para la obra, y un animador digital de Colombia, Camilo Moreno. Entonces, animamos el video a partir de la pintura y la música. Esta le dio ese ritmo, esa cadencia, y fuimos haciendo cuadro por cuadro, todo a mano, como un gran collage. Eso nos dio como resultado algo muy interesante y puso en tela de juicio todo este boom de la IA, una cuestión de la que se está hablando bastante últimamente.

Trabajar en una serie lleva mucho tiempo e idear una muestra también. ¿Cómo te anticipaste a este debate?

– Llevamos más de un año con este proyecto y yo creo que básicamente esto se da porque el artista imagina el futuro desde el presente. Por otro lado, el creador tampoco busca la presa, sino la sombra de la presa. ¿Me explico? No anhelamos esto, sino lo que proyecta, lo que refleja; pensamos siempre para delante, usamos muchas metáforas.

Entonces, de alguna manera, como artistas sentimos un poco qué está pasando e investigamos —lo que hablábamos recién— para tratar de entender un poco el tejido de cómo funcionan las cosas en el arte, la cultura y el mundo, y así y te arriesgás a hacer cosas.

¿Como el videoarte?

– El videoarte es algo que realizo desde muy joven. Cuando ni siquiera existían teléfonos móviles con cámara, yo salía a hacer mis videos; de hecho, el premio Henri Matisse lo gané con una grabación en el año 2009 y después lo dejé de hacer. Ahora lo retomé, pero también, como te decía sobre cuestionar la Inteligencia Artificial desde el lado crítico, quise tratar el tema de cómo usamos los dispositivos electrónicos. A mí me interesa que esta obra digital se inscriba en las pantallas de nuestros hogares y que la televisión, que tenemos todos en nuestras casas, nos sirva para, aparte de ver contenidos, tener obras digitales y que estas sean armoniosas, orgánicas, fluidas, meditativas… y hasta espirituales me animaría a decir. Sobre todo, me interesa que el arte se expanda a otros contenedores, no solo a la pared o cualquier sitio para instalar obras convencionales, sino que trascienda a nuestras pantallas, con las que convivimos todo el día.

¿Qué más podrías comentarnos sobre esta propuesta?

– Tiene una tirada de 15 ejemplares por videos. Sí, son pocos. La técnica electrónica, la digital, te habla de miles de usuarios conectados en todo el mundo, entonces ella misma te pide que vos hagas algo con muchísimas copias, pero soy creyente de que hay que mantener las cosas un poco reducidas.

A pesar de la cantidad, tuvimos la sorpresa de haber vendido gran parte el día de la inauguración de la muestra, y en Asunción —no lo digo yo, sino mi crítico y mi galerista— nunca se comercializó videoarte. Es la primera vez en la historia que acontece en el país y para mí eso fue muy emocionante, porque estamos abriendo un mercado nuevo, un tipo de coleccionismo que hace que se llegue a otros lugares, y en el fondo, es eso lo que queremos los creadores, que la obra se expanda, que mute y que cambie un poco cómo estamos acostumbrados a ser y ver las cosas.

¿Cómo es vender algo intangible?

– Somos parte de una cultura muy materialista, y como artista me interesa que las obras estén en las colecciones, que la gente las tenga. Soy consciente de nuestro mercado, de nuestros precios, y decidimos que los videos sean accesibles para fomentar justamente este intercambio, y para crearlo hay que darle la posibilidad a la gente de que sea capaz de tenerlo. Fueron muchas horas de trabajo en una computadora, con los softwares, los sintetizadores, el equipo y pensé: “Puedo emplear este tiempo para hacer un gran mural, por ejemplo; sin embargo, estoy trabajando en algo intangible”. Hubo muchas personas que me dijeron que esto no iba a comercializarse muy bien por acá, pero para mí la gente sabe reconocer cuando algo es diferente.

Me interesa que el arte se expanda a otros contenedores, no solo a la pared o cualquier sitio para instalar obras convencionales, sino que trascienda a nuestras pantallas, con las que convivimos todo el día

Y con este arte llegás a nuevo público…

– Por supuesto que sí, no solamente del lado de lo digital y las esculturas que hago en neón. El simple hecho de colaborar con otros artistas ya te abre a un público nuevo. Estos videos pronto los expondremos en Buenos Aires, en el New Festival Token, criptoarte y música NFT. Me abro a ese público también, que consume eso, ya sea porque es más joven o porque es algo nuevo y diferente. Lo distinto siempre rompe esquemas.

Para vos, ¿qué es ser artista?

– La mejor escuela de arte es la vida; los artistas lo absorbemos todo para darle otras lecturas. Buscamos donde no hay, y eso va también con el discurso de cambiar los significados inherentes que tienen las cosas para darle la vuelta y tener algo nuevo. Es como una alquimia semiótica, con palabras, conceptos e ideas que están en tu cabeza; son muchas cosas que van conectadas unas con otras . Para mí eso es importante porque es la matriz de todo, y esas ideas las nutro por medio de mis experiencias, porque es lo que hace que vaya creciendo. No hay otra manera. Mediante el diálogo, la comunicación y el encuentro uno crece, la creatividad se alimenta y la capacidad de cambiar los significados aumenta, porque ves más cosas y entendés los diferentes mundos y los diferentes públicos que hay hoy en día. De alguna manera, evolucionás.

La mejor escuela de arte es la vida; los artistas lo absorbemos todo para darle otras lecturas. Buscamos donde no hay […] para tener algo nuevo

Tal y como lo hizo tu obra.

– En mi obra no hay nada quieto y el ritmo es lo principal. Es un estilo bastante propio, que se nutre del imaginario colectivo, de los íconos, de la música. A veces es irónico y al mismo tiempo vulnerable. Es fresco, expresivo, colorido y, por sobre todo, una obra con la que no te aburrís porque encontrás cosas siempre.

CIUDADANO DEL MUNDO

Nació en Salta, Argentina, y en sus primeros años de vida se trasladó a Asunción, donde cursó sus estudios primarios, secundarios y universitarios. Actualmente vive y trabaja entre Paraguay y España. También estuvo en ciudades como Miami, Nueva York, Johannesburgo, Ámsterdam, Berlín, París y Barcelona, donde conoció a muchos artistas y asistió a innumerables exposiciones que nutrieron su visión del arte.

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