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60 años de trayectoria de Esperanza Gill

La vida a través de sus ojos

Tras 60 años de recorrido, más de uno reconoce el nombre de Esperanza Gill o tuvo un acercamiento a una de sus piezas originales, en que las calles y el cielo asunceno brillan con encanto particular. Reconocida acuarelista, escultora y ceramista, utiliza cada etapa de su vida como una oportunidad creativa. Guiados por su hija Alice Morínigo Gill, repasamos su vida, sus seis décadas de trayectoria y detallamos sus obras más representativas.

Los cuadros de Esperanza Gill proponen un recorrido por distintas ciudades, esquinas, calles, fachadas, pedazos de cielo y naturaleza, que despertaron la inspiración de la artista desde que emprendió su camino creativo. Hoy, las palabras de su hija, Alice Morínigo Gill, retratan con amor y admiración la prolífica trayectoria de esta reconocida artista.

Esperanza Gill nació en Asunción en 1939. Es bisnieta del expresidente Juan Bautista Gill e hija del historiador Juan Bautista Gill Aguinaga y Alice Ayala Urbieta Peña. Su sensibilidad artística floreció muy joven y la acompañó desde entonces. “Durante varios años de su infancia estuvo muy enferma, sus padres la entretenían con lápices de colores, pinceles, acuarelas, papeles y libros para que sus días sean menos pesados”, relata Alice.

Una vez recuperada, tomó clases de pintura con el maestro español Torné Gavalda, conocido por sus paisajes, y también aprendió dibujo y pintura con Cira Moscarda. Alice relata que, si bien su madre exploró temáticas variadas, las casonas históricas tienen especial protagonismo.

Esto es, en parte, por la afinidad de la artista con el trabajo de su papá. “Ella acompañaba a su padre, que siempre estuvo interesado en salvar el patrimonio histórico. Hacía bocetos de las construcciones que aún estaban en pie, también inspirada en fotos antiguas de la colección paterna”, explica y agrega: “Sus obras tienen una característica muy notable: no hay personas en las calles, el paisaje transmite mucha nostalgia, las casonas están suspendidas en el aire, en una gama de colores sepia y grises”.

SEIS DÉCADAS DE ARTE

En homenaje a sus 60 años de carrera, Esperanza Gill fue distinguida en diciembre pasado como una de los Maestros del Arte 2023 por el Centro Cultural de la República El Cabildo, en el área de las artes visuales. Desde noviembre, su muestra Retrospectiva se asentó en sus salas y, aunque debía durar solo un mes, Alice nos cuenta que quedó exhibida por cinco meses con un total éxito, hasta que finalizó en el mes de abril último.

La curaduría fue de la museóloga Alejandra Peña Gill. En ese lapso se realizaron visitas guiadas. Incluso, en abril, se hizo un recorrido conversado a cargo de la propia curadora, con Toni Roberto y Fátima Martini, con el apoyo de la directora de El Cabildo, Margarita Morselli. “Fue muy interesante, hablaron de la vida y experiencias de mi madre”, expresa.

Uno de los ejes del trabajo pictórico de Esperanza es el firmamento, un elemento que no solo utilizó para dar vuelo a la imaginación del espectador, sino también para expresar sus más profundas emociones y experiencias personales. Por ejemplo, un cuadro expuesto, perteneciente a una serie que la artista dedicó a este tema, nos adentra en su visión del cielo el mismo día en que su padre, el historiador Juan Bautista Gill Aguinaga, falleció.

En ese sentido, el amor a su familia se convirtió en inspiración toda su carrera. “Siempre que nacía uno de sus nietos, le pintaba un cuadro. Hay uno en particular llamado Flores para María Fe, que está dedicado a mi hija. Se inspiró en las flores que tanto amo”, cuenta Alice con una sonrisa. Además, entre las intervenciones de Esperanza hay vestidos que la artista bordó y pintó para su hija en varios momentos especiales de su vida, que ella guarda con afecto.

Para la artista, sus piezas más preciadas son tres caracoles modelados en cerámica, horneados y esmaltados en colores azules que evocan el mar. “Su locura era un caracol que perteneció a su abuela. Se inspiró en él y creó los suyos con sus propias manos, son tan perfectos que hasta podemos escuchar el sonido del océano”, explica.

En la exposición Retrospectiva, se encontraba también otra de sus obras preferidas: el busto de su bisabuelo, el expresidente Juan Bautista Gill. Según Alice, se trata de una pieza que le tomó tiempo y esfuerzo modelar. Para ello, utilizó la observación minuciosa de los detalles del rostro de su antepasado en las fotos antiguas. “Vivió del arte y para el arte. Creó, leyó, investigó y creció, siempre muy auténtica. Tuvo una trayectoria brillante y cerramos con broche de oro su carrera, su trayectoria artística, honrándola en vida por todo lo que contribuyó a la cultura de su tan amado país”, finaliza su hija.

Tuvo una trayectoria brillante y cerramos con broche de oro su carrera, su trayectoria artística, honrándola en vida por todo lo que contribuyó a la cultura de su tan amado país

Alice Morínigo Gill, hija de la artista.

LA VIDA ES EL ARTE

En 2021, sus hijos Higinio, Alice y Hernán realizaron un cortometraje en homenaje a la trayectoria de su madre, que está disponible en YouTube y lleva el nombre de una de las frases de la propia artista: La vida es el arte. En él, acompañada de imágenes de sus obras y de su querida ciudad de Asunción, oímos la voz de Esperanza, quien ofrece al espectador una pincelada de su visión artística: “Todo me sale del alma”.

“Mi fuente de inspiración es la parte histórica”, menciona en un momento del material audiovisual, en referencia a sus pinturas de casonas antiguas. Para Esperanza, un artista se caracteriza por su autenticidad, ya que la creatividad requiere un compromiso personal. “El arte es una pasión, pero tenés que entrar y no salir más”, expresa en otro fragmento.

Homenaje a su padre

La muestra abarcó cada una de las vertientes artísticas que Esperanza exploró desde sus inicios. En la noche inaugural, además, se realizó el lanzamiento del libro Presente y pasado del patrimonio cultural paraguayo, una recopilación de documentos de su padre, el historiador Juan Bautista Gill Aguinaga quien, en vida, fue un mecenas del patrimonio cultural de la nación. El profesor José Samudio Falcón acompañó de cerca a la artista en sus investigaciones sobre su genealogía y la recopilación de archivos para este trabajo.

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