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Sunsy

La reinvención de Sol Pérez

Después de más de una década al frente de Dalí, Sol Pérez decidió animarse a algo distinto. Sunsy es el proyecto solista en el que vuelca su formación académica, su amor por la moda y las ganas de reinventarse. El proyecto que empezó con el single No Sympathy promete crecer en los próximos meses con nuevos lanzamientos.

Reinventarse nunca es cómodo, ni siquiera cuando una ya sabe quién es. Sol Pérez lleva más de una década arriba de los escenarios, pero lanzar Sunsy la puso, otra vez, en el lugar de la principiante. «Por más experiencia que tenga, vuelvo a ser nueva, bajo otro nombre», admite. Y sin embargo, ahí está, animándose a ese salto, con la misma certeza que la acompaña desde los siete años, cuando decidió que la música iba a ser su vida entera.

La voz siempre estuvo. Lo que construyó con el tiempo fue todo lo que la rodea: estética, identidad y una manera de contar historias que no se queda en lo sonoro. Sunsy, su nuevo proyecto solista, es la versión más completa de esa búsqueda: música, moda, imagen y actitud unidas en un mismo relato. «Mientras más artes se puedan juntar en un mismo producto, mejor», resume ella, y esa frase explica bastante bien de qué se trata todo esto.

La música le llegó por herencia y por costumbre. Su tía materna enseñaba guitarra desde siempre y todos los primos pasaban por sus clases: algunos se quedaban, otros se iban a jugar al PlayStation y se perdían la cátedra entera. Sol era de las que se quedaban. «Yo estaba embobada con la guitarra y el canto», recuerda.

Esa fascinación de chica se transformó, con los años, en una formación seria: es licenciada en Música por la Universidad Nacional de Asunción, con especialización en Canto Lírico, título que obtuvo en 2020. En el medio hubo un viaje que marcó su historia: en 2014 hizo cursos en el Berklee College of Music, regalo de su papá que aún recuerda con emoción.

En la UNA conoció a quien describe como «una de mis grandes maestras de la vida»: Kathryn Kasper. La mezzosoprano es profesora emérita de Canto del Bethel College, magíster en Música por la Wichita State University (ambos de Kansas, EE. UU.), autora de Singing: A Technical Guide y lleva unas cinco décadas dedicando su vida a la docencia.

Para Sol, esa etapa universitaria, aunque no era exactamente el camino que imaginó —ella quería estudiar Canto Popular, una especialización que en su época todavía no existía en Paraguay—, terminó dándole herramientas que hoy usa a su manera.

EL CONTRASTE DE DOS MUNDOS

Mientras se formaba, Sol vivía una doble vida. En 2013 arrancó con Dalí, su proyecto anterior, en un momento muy distinto. «Spotify no existía, las plataformas de streaming llegaron después. Era un mundo de SoundCloud y YouTube», explica sobre esos años de discos físicos, giras de medios y un modo de hacer música que hoy parece de otra época.

«Quiero que la gente encuentre como un espejo en mis canciones, que diga ‘yo también me siento así'»

Las exploraciones musicales de Dalí se mueven en la intersección entre elementos de pop, soul, R&B y rock. Su música sonó en importantes festivales regionales como Asunciónico y Reciclarte, y también fueron acto de apertura de conciertos de alto perfil.

Con Dalí, Sol lanzó tres discos, sumó colaboraciones internacionales y grabó en Buenos Aires. Uno de esos recuerdos resume mejor que ningún otro esa etapa: «Llegué a cantar con Alejandro Sanz y al día siguiente fui a la facultad a las 6.00 de la mañana». Vivir el sueño artístico y cumplir con la carrera universitaria al mismo tiempo era, según sus palabras, «un contraste muy fuerte».

LA DECISIÓN DE REINVENTARSE

Sunsy no apareció de la nada. Las primeras canciones surgieron en paralelo a la grabación del tercer disco de Dalí, y varias mutaron: algunas nacieron en español y terminaron en inglés, un idioma con el que siempre se sintió más cómoda para experimentar.

Su nombre tiene un origen entrañable: es un apodo que le pusieron sus amigas más cercanas, compañeras del Colegio Internacional, algo así como «solcito» pero en inglés. Desde ese tiempo, siempre le dieron espacio para ser quien es: «Yo era ‘la cantante’: cuando tenía que cantar en algún lugar, faltaba a clase sin problema, tenía mis permisos».

Corsé de plumas. WILLIAM RAMÍREZ

Sobre el vínculo entre ambos proyectos, es clara: «Este es el momento que le estoy dando a Sunsy en mi carrera, pero no cierro a Dalí, va a volver en el futuro». Por ahora, toda su energía la enfoca en un lanzamiento que le está llevando más tiempo del esperado, porque —admite— tiene mucha música guardada.

Crear le resulta natural; lanzar, en cambio, es un proceso mucho más lento, que implica pensar cada detalle de streaming, contenido y público. «Me gusta descubrirme a mí misma en el estudio. Después de tantos años de las primeras canciones con Dalí, ver qué sale ahora de Sunsy es emocionante», describe.

Lo imagen es, para ella, tan importante como el sonido. En el grupo ya le prestaba mucha atención al universo audiovisual, pero con Sunsy esa dimensión se profundiza. Su amor por la moda se traduce en cada lanzamiento.

Corsé de plumas. WILLIAM RAMÍREZ

NO SYMPATHY Y LO QUE SE VIENE

El debut de Sunsy fue en julio del 2025 con No Sympathy, un sencillo elegido por su carácter: «Me gustó mucho por la fuerza que tiene, por esa actitud rebelde, de sentar postura, que me pareció ideal para comenzar el proyecto». La apuesta no termina ahí: en setiembre llegará Take Me Away, un viaje a sus propias raíces con sonidos de R&B y soul pero con producción y elementos pop actuales. Ya para finales del año podemos esperar Brand New Era, una canción más minimalista y oscura que, según ella, marca un antes y un después en su identidad como artista.

En cuanto a su sonido, Sunsy se mueve entre el pop industrial, el synthpop y el pop alternativo, aunque a ella no le agrada encasillarse: «No me gusta seguir las reglas de un estilo al pie de la letra. Si quiero poner un solo de rock ochentoso en una canción bien pop, lo pongo». Sus influencias van del glam rock —Queen es una de sus bandas favoritas de siempre— a artistas contemporáneas como Chappell Roan, a quien admira especialmente.

Corsé de plumas. WILLIAM RAMÍREZ

UNA APUESTA POR LO GENUINO

Dejar, aunque sea por un tiempo, un proyecto consolidado como Dalí para lanzarse a algo distinto no fue una decisión sencilla. «No voy a mentir: me generó mucho conflicto. Fue tema de terapia», confiesa. Pero también hay entusiasmo genuino en esa incertidumbre: «Me emociona mucho crear este nuevo mundo y ver a qué público le llega».

Sobre el lugar de Sunsy en la escena local, es honesta: siente que todavía está buscando a su público, no solo en Paraguay sino en el resto del mundo, algo que hoy las redes sociales hacen posible. Reconoce que en el país las propuestas más alternativas encuentran públicos de nicho, pero no lo ve como un obstáculo, sino como parte del desafío.

Sunsy es, en el fondo, una apuesta por lo genuino. «Quiero que la gente encuentre como un espejo en mis canciones, que diga ‘yo también me siento así'», detalla sobre lo que espera generar con este nuevo capítulo. Es una etapa que reconoce haberle dado miedo y que atraviesa también sus canciones.

Ese miedo convive con una convicción muy firme sobre el lugar del sentimiento en tiempos de inteligencia artificial: «Soy bastante conservadora con el tema de la IA: si nos ayuda a crecer, bien, pero todo tiene un límite. Que no nos saquen lo humano y lo hermoso de poder crear».

Con esa declaración de principios, Sol encara esta nueva etapa como Sunsy: con una identidad propia, una estética cuidada y la convicción de que, pase lo que pase, el arte seguirá siendo, ante todo, un acto humano.


MÁS INFO
Encontrá a Sunsy en redes sociales y todas las plataformas de música como @iam_sunsy

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