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Combinaciones inesperadas

Tres propuestas que debés conocer

Hay una regla no escrita en la gastronomía tradicional: cada ingrediente tiene su lugar, su combo probado, su fórmula segura. Pero Asunción ve nacer una generación de cocineros que decidieron romper esa norma, con la convicción firme de que las mezclas son, muchas veces, las más estimulantes para las papilas gustativas. En esta edición, un recorrido por tres propuestas que le declararon la guerra a lo obvio.

REBELDÍA EN LA COCINA

Nuestro recorrido inicia con un sitio donde el concepto rebelde no está en un solo plato: es la premisa completa. Pinche Peruano es una fusión méxico-peruana, y esa combinación ya de por sí genera preguntas de los más conservadores antes de que llegue el primer bocado, sobre todo porque hablamos de fusionar dos de las cocinas más referenciales de América Latina. La propuesta es un diálogo audaz entre universos culinarios que, aunque alejados territorialmente, han construido identidades paralelas durante siglos.

El concepto nació de un grupo de amigos cocineros que tenían el único objetivo de juntarse a compartir y experimentar recetas nuevas, pero muy pronto se dieron cuenta de que el público pedía más. Después de trabajar juntos en forma esporádica, primero cada tanto, después cada 15 días, casi sin saberlo abrieron un local, que hoy funciona en Distrito Perseverancia. Allí, entre fogones y tortillas, crearon una carta que desafía etiquetas.

“Siempre buscamos, en todos los platos, divertirnos, ver qué podemos crear que chocara contra lo que no está hecho. Eso es lo que queremos”, dicen. Y su carta nos lo demuestra. Sus elegidos para esta edición son el pinche ceviche, servido en tortilla de maíz, quizás el ejemplo más claro del concepto: toma la acidez y frescura de la preparación peruana y la aloja en un formato que remite directo a la calle mexicana. Así, dos tostadas con salsa de aguacate se coronan con ceviche de pesca blanca y un toque final de cancha frita.

Por otro lado, el chaufa peruano, con arroz rojo mexicano, reinterpreta el clásico peruano-chino con sabores que lo complementan, mientras que los tacos de lomo saltado llevan uno de los platos bandera del país andino al formato taquero, lo que demuestra que el mejor lugar para la carne es envuelta en una tortilla de maíz. La barra no se queda atrás en su propia versión de fusión con identidad: margarita con un toque picante, pisco sour y chilcano comparten protagonismo y dejan claro que en Pinche Peruano el cruce internacional también se bebe.

¿DÓNDE?: Distrito Perseverancia.
Instagram: @pincheperuano.py

LA EVOLUCIÓN DEL HOT DOG

En Villa Morra, un local le apostó a algo simple en el nombre pero ambicioso en la ejecución: el pancho gourmet. Ahí nomás, en la primera mordida, entendés que vas a probar una versión mejorada de un clásico. Perreo Hot Dogs trae a la ciudad una propuesta única: la primera panchería bistró de Asunción.

En la carta resaltan el McPancho, que traslada la lógica de la hamburguesa clásica —lechuga repollada, cebolla, pepinillos, panceta, queso Cheddar fundido— al formato pan y salchicha, y esto genera esa sensación extraña de “esto lo probé antes pero nunca así”.

El que te pica y te gusta es una propuesta picante con pepinillos condimentados, ensalada de col, batatas fritas, lechuga repollada y pico de gallo, para quien busca que el panchito le devuelva el golpe. El gringo pancho, una interpretación texmex con guacamole, cebolla morada, Cheddar, pepinillos, panceta y nachos triturados, cruza la frontera hacia el sabor ahumado y especiado.

La creatividad no termina acá, porque en realidad podés ser el artífice de tu propia obra de arte mediante la combinación de los sabores que prefieras. Lo interesante de Perreo no es solo qué le ponen al pancho: es que entendieron el hot dog como un lienzo que busca ser completado, no una receta cerrada.

Para quienes buscan otra opción, la carta suma Poke Bowls: uno con pollo teriyaki sobre arroz de sushi, y una versión vegana con proteína vegetal sin gluten. También hay pan de queso sin gluten y otras propuestas que amplían el menú.

La estética acompaña esa misma búsqueda de sorprender: decoración urbana y ecléctica, música alta, luces tenues y una selección constante de DJ de electrónica, house, jazz y hip hop. Todo apunta a captar la atención de quien camina por la ciudad y decide parar.

Con precios accesibles, el lugar busca segmentar por experiencia y no por costo, de modo a atraer tanto a vecinos de la zona como a quienes buscan sorprenderse. Así, se convirtió en un verdadero spot de barrio: un lugar de paso, de pancho rápido y charla, que también sabe encender la noche cuando toca.

¿DÓNDE?: Eusebio Lillo entre Gonzalo Bulnes y Malutín.
Instagram: @perreohotdogs.py

NUEVOS SABORES ANCESTRALES

En nuestra búsqueda de mezclas atípicas, fuimos directo a la cocina tradicional mexicana. Taquero Muxo nació en diciembre de 2018 en Lambaré, Paraguay, a partir de una profunda admiración por la cultura del país del norte y el deseo de acercar al público paraguayo una propuesta de gastronomía auténtica. Desde sus inicios, el proyecto tuvo como objetivo ofrecer preparaciones elaboradas según recetas tradicionales, técnicas propias de la cocina mexicana e ingredientes característicos de esa gastronomía. Busca, sobre todo, alejarse de la imitación superficial para remitirnos a un viaje sensorial que respeta cada paso del proceso, desde la selección de los granos de chile hasta la presentación en el plato.

Todo el concepto se basa en la autenticidad. Por eso, importan chiles y otros ingredientes directamente desde México y elaboran los platillos mediante procesos, tiempos de cocción y técnicas tradicionales. Y si bien su objetivo es compartir una carta amplia que incluye antojitos, guisados, salsas, bebidas y otros platillos representativos, no se cierran a las fusiones insólitas y buscan sorprender al comensal con maridajes inusuales.

Si hay un plato que resume este espíritu es el pollo con chocolate. Sí, leíste bien. Para muchos paladares, acostumbrados a separar categóricamente lo dulce de lo salado, la sola idea genera resistencia inicial. Pero es exactamente ahí donde el mole mexicano construyó siglos de tradición, pues el chocolate no endulza el plato: lo profundiza, le da cuerpo y un amargor que redondea las especias. Esa contradicción aparente es, en realidad, la puerta de entrada a una experiencia que desafía prejuicios y expande los límites del gusto.

Junto a esa joya, también presenta su birriamen, un plato que funde el guisado mexicano de carne lenta y jugosa con el ramen, con una receta que marida corazones y paladares en igual proporción, una conjunción de la tradición con el fenómeno global del popular plato de sopa de fideos de trigo japonés.

¿DÓNDE?: Sebastián Gaboto y Alejandro Ravizza, Lambaré.
Instagram: @taqueromuxo

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