Gessy Samudio
Una nueva era: menopausia sin miedo
Entre información clara, medicina personalizada y un espacio de confianza, ella invita a las mujeres a conocerse, cuidarse y decidir con más libertad, sin miedos ni exigencias. La doctora Gessy Samudio Scavone, especialista en endocrinología ginecológica y reproductiva, enfrentó la menopausia antes de lo esperado y hoy la propone como una pregunta abierta: ¿Cómo quiero vivir mis próximos 40 años?
Por mucho tiempo, la menopausia fue una conversación que llegaba muy tarde: un tema que se murmuraba, se resolvía en silencio y casi siempre se contaba desde la pérdida. La doctora Gessy Samudio Scavone propone otra perspectiva. Especialista en endocrinología ginecológica y reproductiva, climaterio, menopausia, ginecocosmética y tracto genital inferior, su objetivo es que las mujeres lleguen a esta etapa con información, confianza y una pregunta nueva entre manos: ¿Cómo quiero vivir mis próximos 40 años? Esa es, para ella, la verdadera oportunidad que se abre: detenerse, revisar y decidir. Lo dice con una autoridad que viene, además de su especialización, en su experiencia personal.
Para Gessy, su historia personal se cruza constantemente con su vocación. Creció viendo a muchas mujeres, entre ellas su mamá, normalizar síntomas y resignarse a no sentirse bien. Esa imagen la marcó. “Mi elección de la medicina se debió a que necesitaba hacer algo por quienes atraviesan esa etapa”, cuenta. La ciencia, agrega, se convirtió en su herramienta, pero el propósito es otro: ayudar a las que transitan esta nueva fase.
Por eso, cuando habla de sí misma, empieza por la forma en que quiere vivir y acompañar. “Soy una mujer que también atraviesa cambios”, dice. Haber entrado a la menopausia antes de lo esperado forma parte de su historia y del lugar desde el que hoy conversa. Quiere que la conozcan como una médica con quien se puede hablar con confianza, pero también como alguien que entiende que detrás de cada consulta hay una vida.
La vivencia en primera persona generó, inevitablemente, un cambio de perspectiva en la doctora. “Cuando te ocurre antes de lo esperado, esa etapa deja de ser algo que explicás en una consulta y pasa a formar parte de tu vida”, reflexiona. Aun así, evita hacer de su caso una vara para medir a las demás. “Cada experiencia es distinta. Comparto la mía para que otras mujeres encuentren una conversación más cercana y sepan que pueden buscar acompañamiento”.

PRIMERA BARRERA: EL MIEDO
Antes de llegar a esta etapa, muchas mujeres ya le tienen miedo. Gessy cree saber por qué: “Una parte del temor viene del silencio y de la asociación entre menopausia, envejecimiento y pérdida de valor”, analiza. Durante años se habló poco de este tema y, cuando se hacía, predominaban las molestias y lo que supuestamente se iba a perder.
Su deseo es cambiar esa mirada. “Me gustaría que podamos conocerla antes de vivirla”, plantea. Entender que las experiencias varían, que los síntomas merecen atención y que existen opciones de acompañamiento transforma la manera de enfrentarla. Y hay algo que, insiste, se mantiene: “La identidad, los proyectos y la vida íntima siguen teniendo lugar”.
A quien está cerca de los 40 y siente que debería temer, le habla directamente: “No tenés que atravesar esta etapa sola ni llegar a ella con todas las respuestas”. Si algo afecta el descanso, la vida cotidiana o incluso la intimidad, merece atención. “No hace falta resignarse porque sea frecuente ni avergonzarse de preguntar”, subraya.
Para Gessy, ver la menopausia como oportunidad es una invitación a revisar la salud, los hábitos y el espacio que cada una se da en su propia vida. “A veces llevamos años respondiendo a necesidades ajenas y postergando las nuestras. Esta etapa puede ayudarnos a prestarnos más atención”, remarca.
“Cada experiencia es distinta. Comparto la mía para que otras mujeres encuentren una conversación más cercana y sepan que pueden buscar acompañamiento»
La doctora es muy cuidadosa con las palabras. Sabe que hay mujeres que atraviesan esta etapa con mucho malestar y hablar de oportunidad no debe convertirse en la exigencia de sentirse bien. Para ellas, el primer paso es otro: reconocer una dificultad y pedir ayuda.
Tampoco promete que todo será mejor. “Me gusta pensar que los próximos 40 años pueden vivirse con más conciencia de lo que pensamos”, dice. Con el tiempo, explica, muchas mujeres reconocen mejor sus necesidades, sus límites y sus deseos, y eso permite decisiones más propias. La libertad también es “decir cómo queremos sentirnos y buscar el acompañamiento necesario para cuidar esa posibilidad”.

UNA CONSULTA HECHA A MEDIDA
La medicina personalizada, explica, “empieza con escuchar y conocer a la mujer que está enfrente”. Por eso, su método no arranca con un tratamiento predeterminado. Antes que nada, busca comprender qué está pasando.
La primera consulta dura aproximadamente una hora. Ese tiempo permite conversar sobre la historia de la paciente, sus síntomas, sus hábitos y lo que espera de la atención. La Dra. Gessy integra la evaluación ginecológica con una mirada sobre metabolismo, descanso y salud íntima, y utiliza el InBody como herramienta complementaria para estimar la composición corporal y seguir su evolución.
“No se trata de garantizar una menopausia sin síntomas, sino de tener más recursos para cuidar el cuerpo y pedir atención cuando sea necesario»
El plan que surge de ahí puede incluir cambios de hábitos, atención de la salud íntima, opciones no hormonales o terapia hormonal cuando está indicada, siempre después de evaluar beneficios y riesgos individuales. También se revisa la necesidad de suplementación con criterio médico. Ninguna herramienta complementaria, aclara, reemplaza la conversación clínica. “Personalizar también es explicar por qué un tratamiento puede ser adecuado para una mujer y no para otra”, aclara.
Hay además un deseo de fondo: que la paciente se involucre. “Quiero que cada mujer comprenda qué estamos evaluando y participe de las decisiones”, asegura. A partir de ese primer encuentro se definen los estudios, el tratamiento y el seguimiento que necesita.
¿Y cómo se llega mejor a la menopausia? La primera herramienta, según la profesional, es la información comprensible. Conoce el propio ciclo, prestar atención a los cambios persistentes y mantener controles acordes con la edad y los antecedentes permite acceder a las consultas con mejores preguntas.
También ayuda construir hábitos que sos tengan la salud con el tiempo. “No se trata de garantizar una menopausia sin síntomas, sino de tener más recursos para cuidar el cuerpo y pedir atención cuando sea necesario”, aclara. Alimentación, movimiento, descanso, controles y estabilidad emocional ocupan un lugar central, deben pensarse juntos. Lo importante, dice, es que cada recomendación se sostenga en la vida real.
Para empezar, propone dudas muy cotidianas: ¿Cómo estoy durmiendo? ¿Cómo me siento durante el día? ¿Qué cambios noto en mi cuerpo? ¿Hay molestias íntimas que callo? ¿Cuándo fue mi último control? Después, vale preguntarse qué quiere una sostener en los próximos años: trabajar con energía, mover se con autonomía, disfrutar de la sexualidad o dedicar tiempo a proyectos propios.
Y a las mujeres de 30, su mensaje es claro: el cuerpo merece atención mucho antes de que aparezca un problema. La salud ginecológica va más allá de la maternidad e incluye cómo vive una mujer, cómo se siente y qué proyectos tiene. No necesita estar pendiente de la menopausia a esa edad, pero sí empezar a construir una relación más consciente con ella. Al final, la invitación de la doctora es sencilla: sumar una pregunta a las que ya existen. Además de “¿qué me va a pasar?”, la médica propone animarse a preguntar “¿cómo quiero vivir lo que viene?”.
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