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Belén Fretes

La encarnación de la otra vida

El camino de Belén está indisolublemente ligado a las tablas y la actuación. “Soy y siempre quise ser actriz”, afirma para establecer el manifiesto fundacional de su oficio. Para ella, la pasión por el diseño de vestuario proviene de un deseo existencial: la fascinación por habitar múltiples realidades. “Lo que más me gusta de actuar es vivir varias vidas, y yo siento que la ropa te ayuda a eso. Podés crear personajes sin dejar de ser vos, mostrando aristas de tu personalidad a través de la vestimenta”, analiza.

Para ella, el vestuario es el andamiaje psicológico sobre el cual el actor edifica su verdad. Es una devoción que nació en su infancia, alimentada por una temprana cinefilia. Belén recuerda que, de niña, experimentaba una profunda fascinación ante el impacto visual de la gran pantalla. “Va a sonar muy cliché, pero a mí lo que me gusta es lo que genera el cine en sí; yo quiero hacerle sentir a la gente lo que yo siento cuando veo películas”, confiesa.

«Tenemos la responsabilidad de atender mucho el trato. La identidad visual es muy importante y juega un papel en la seguridad. Hay que cuidarle al actor para que se sienta cómodo y pueda lograr su trabajo”

Su memoria emotiva está poblada de hitos estéticos: los personajes en Mary Poppins , la majestuosidad melancólica de Betty Draper en la serie Mad Men… Ella comprendió temprano que el vestuario posee el monopolio de la primera impresión en la pantalla.

Su ingreso formal al detrás de escena cinematográfico se dio con Los buscadores , exitoso largometraje de la dupla Juan Carlos Maneglia y Tana Schémbori. Como muchas otras, reconoce en la figura de Tania Simbrón a la maestra indispensable que supo descubrir su potencial antes de que cobrara conciencia de él: “Ella vio en mí algo que yo no veía. Sabía que me gustaba la ropa, pero ella formó el criterio”.

La ropa es un delicado ejercicio diplomático y psicológico para Belén. El vestuarista debe descifrar y complacer las demandas conceptuales del director, y al mismo tiempo está obligado a blindar la seguridad del intérprete. “Tenemos la responsabilidad de atender mucho el trato. La identidad visual es muy importante y juega un papel en la seguridad. Hay que cuidarle al actor para que se sienta cómodo y pueda lograr su trabajo”, detalla.

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