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40 años de Bellísima

Dedicación y Excelencia

El deseo de independencia fue el principal motor para que Gladys Soler de Cuttier pusiera la piedra inicial de Bellísima, uno de los centros de belleza más reconocidos del país, con un legado innegable que cumple 40 años en el mercado. Conversamos con su fundadora sobre este aniversario y el orgullo de ver a su hija, Eliana, asumiendo los desafíos que guarda el futuro para este espacio.

Gladys Soler de Cuttier incursionó en el estilismo de joven, en sus años universitarios, como colaboradora en el recordado salón de belleza Vogue Intercoiffure. Al frente del local estaba nada más y nada menos que Emilia Ángela Soler, más conocida como Totola Soler, quien no solo es su hermana, sino también una figura de autoridad en el rubro de la belleza en Asunción por décadas.

Más tarde, en abril del 86, llegó el momento de abrir nuevos caminos para sí misma, y es que la independencia siempre destacó entre sus cualidades. “Me motivó el deseo de tener mi propio espacio, donde pudiera trabajar con libertad, calidad y valores. Quería que las mujeres se sintieran cómodas, respetadas y bien atendidas”, cuenta. Si bien los comienzos siempre son difíciles, gracias a su dedicación lleva 40 años de éxitos al frente de su salón: “Al principio mis metas eran más grandes que mis recursos, pero con ayuda de mi esposo concreté ese sueño, con esfuerzo, capacitación, que perfeccioné en el rubro de la belleza”.

Estas cuatro décadas serán recibidas con nuevos servicios, mejoras en la atención y propuestas cuidadosamente pensadas para crecer sin perder la esencia: “No todos los días se cumplen 40 años de trabajo ininterrumpido. Queremos celebrarlo con nuestras clientas que nos acompañaron este tiempo. Será una celebración de agradecimiento a Dios por el esfuerzo de cada día, de este maravilloso equipo y cada mujer que confió en nosotros”.

Las tendencias cambian, pero el compromiso con la calidad y el buen servicio debe mantenerse. Ese es el secreto para estar siempre vigente

Gladys Soler de Cuttier, fundadora de Bellísima

Al rememorar los inicios de su centro estético, encuentra felicidad en el recuerdo de un Debut del Centenario, un momento muy especial que la sigue llenando de ánimos: “Tenía muchas debutantes y mamás en el salón. Entre ellas estaba la tía de una joven que vivía en EE. UU. Me trajo una foto del peinado que le hicieron allá. La miré y peiné completamente. Cuando le mostré el resultado en el espejo, me miró sorprendida y dijo: ‘¿Cómo lo hiciste tan rápido y más hermoso? Voy a venir siempre a que me peines’. Me felicitó, como tantas clientas bellas y elegantes de la sociedad que pasaron por mis manos. ¡Me sentí feliz!”.

APRENDIZAJE SOSTENIDO

Si hay un elemento que afianzó el éxito de nuestra entrevistada, es la curiosidad, cualidad que, en su caso, derivó en capacitación constante. “Formarme fue clave. Cada curso, cada perfeccionamiento en el exterior, era una inversión en el futuro, y la experiencia adquirida con profesionales de mucho conocimiento me ayudó a crecer”, expresa con firmeza.

De la mano de Bellísima, emprendimiento en el que volcó su visión de la vida, la belleza y los negocios, Gladys formó su identidad profesional: “Mi sello siempre fue la dedicación, el trato humano y la excelencia. Cada clienta es única y especial; considero que la belleza no es superficial: es actitud, seguridad y autoestima. Trabajo con disciplina, respeto y pasión”.

El diferencial de este salón se puede resumir en dos palabras: identidad y calidez. “Bellísima tiene carácter y valores claros. No seguimos modas; las interpretamos y las adaptamos según la personalidad, sin perder la esencia. Además, aquí no solo viene una a hacerse un servicio, sino también a pasar un momento agradable”, describe.

EMBELLECER A OTRAS MUJERES

Para Gladys Soler de Cuttier, el concepto de belleza no se define con adjetivos estéticos o parámetros físicos, sino que tiene que ver enteramente con una cuestión de actitud y proyección. En este esquema, las técnicas y tendencias beauty son un complemento que sirve a las mujeres para expresar su máximo potencial y sentirse seguras de sus cualidades.

“Lograr que otras reconozcan su belleza es un gran privilegio y una responsabilidad. Cuando una se siente linda y empoderada, toma decisiones distintas, camina distinto, se expresa distinto y se para distinto frente al mundo. Eso es transformación”, puntualiza.

En su experiencia al frente de Bellísima y en este contacto constante con sus congéneres, su visión de la vida evolucionó y amplió sus horizontes de manera profunda. “Me enseñó a ser fuerte, disciplinada y perseverante. Y me dio la satisfacción de construir algo propio que trasciende generaciones”, reflexiona.

El mensaje de Gladys es claro: “Nunca dejar de aprender y capacitarse. Las tendencias cambian, pero el compromiso con la calidad y el buen servicio debe mantenerse. Ese es el secreto para estar siempre vigente”.

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