La casa de Vro
Vestir la identidad
En el escenario contemporáneo, pocas firmas logran trascender la mera funcionalidad para convertirse en un auténtico patrimonio cultural. VRO-La Casa VRO, bajo la dirección creativa de Vero Pardo, celebra 15 años de una trayectoria que redefinió la indumentaria gastronómica y la elevó de un artículo utilitario a un manifiesto de identidad paraguaya.
En Paraguay, durante mucho tiempo, la ropa de cocina se consideraba meramente un uniforme, no existía la posibilidad de dotarla de personalidad. Sin embargo, VRO-La Casa VRO cambió esa historia para siempre. De la mano de su creadora, Vero Pardo, la marca logró que una prenda de trabajo se convirtiera en una pieza de diseño, de orgullo profesional y, sobre todo, en un símbolo del talento local. Lo que empezó como una idea innovadora tras su formación en Europa, es hoy una realidad que une la técnica moderna con la belleza de nuestros tejidos tradicionales.
La historia de esta casa nació de una visión familiar muy humana. Con su madre como socia y un equipo formado en un 80 % por mujeres, Vero entendió que vestir a un chef no es solo arropar al profesional: es mostrar su historia, su cultura y su identidad. Por ello, sus diseños están llenos de creatividad, color, estética y arte, que respetan la funcionalidad de la prenda y tienen en cuenta su ergonomía, comodidad y eficiencia para la cocina. Así también, se adecuan a las normativas internacionales, con estándares de vestimenta profesional que la firma domina en profundidad.
La marca se convirtió en un motor para artesanas, bordadoras y creadoras. Juntas, rescatan técnicas como el ao po’i, el ñandutí y el punto cruz para llevarlas a las cocinas más importantes. A lo largo de estos 15 años, VRO también logró que la moda y el arte caminen de la mano, en colaboraciones icónicas con maestros de la plástica paraguaya de la talla de Ricardo Migliorisi, Félix Toranzos y Christian Ceuppens, quienes plasmaron su universo visual en las chaquetas de chef y las convirtieron en auténticos lienzos portátiles.
Además, trabajó de cerca con la comunidad mbyá, que aportó tejidos, bordados y técnicas ancestrales. “A esta red creativa se suman bordadoras de Villeta, artesanas de ñandutí de Itauguá, expertas del ao po’i de Villarrica y el artista Grillo Benítez, quienes integran su maestría a un concepto que valora lo nuestro”, agrega Vero. Estas alianzas permitieron fusionar la sensibilidad artística y artesanal con la exigencia del trabajo gastronómico para crear piezas de colección que hasta hoy son recordadas por su originalidad.
Hablando de hitos, cabe destacar que la disrupción siempre caracterizó a Vero. Uno de los momentos más memorables en la trayectoria de la marca fue su paso por Asunción Fashion Week. En un hecho sin precedentes para la moda local, VRO logró que, por primera vez, los chefs dejaran las hornallas para subir a la pasarela principal. Aquellos desfiles rompieron los esquemas tradicionales al mostrar que la gastronomía también es una expresión estética de alto nivel.
Como dice la propia Vero: “Vestir la identidad de un país es una gran responsabilidad. Cada pieza cuenta una historia y lleva un pedazo de Paraguay al mundo”. Este compromiso hizo posible que el diseño nacional llegara a lugares como Dubái, Estados Unidos, España y diversos países de Latinoamérica, y que participara incluso en la prestigiosa Arab Fashion Week por tres ediciones consecutivas.
REIKOVE
Para celebrar este aniversario, la marca presenta Reikove, una colección cuyo nombre significa “volver a vivir”. En un sector en el que suelen dominar los colores apagados como el blanco o el gris, esta propuesta es una verdadera declaración de principios.
Reikove apuesta por el color vibrante y el uso de tejidos 100 % nacionales, en un desafío a la sobriedad clásica de la gastronomía. Es una invitación a poner la creatividad en el centro y demostrar que la ropa de trabajo también puede ser alegre, funcional y extremadamente elegante.
MÁS ALLÁ DE LA INDUMENTARIA
La evolución de la marca trascendió a las prendas de vestir. En una búsqueda constante por ofrecer una experiencia completa en el mundo culinario, La Casa VRO incorporó nuevas unidades de negocio que celebran el placer de los sentidos.
“Cuando la pandemia golpeó al sector gastronómico en 2020, la mayoría de los uniformes quedaron guardados. Fue entonces cuando nació la línea de chocolates premium, una de las unidades más exitosas de la marca hoy. Tuvimos la capacidad de transformar una crisis en oportunidad”, nos comparte.
En esta línea de chocolates y bombones de alta gama, la estética de la firma se traslada al sabor. Estos dulces utilizan cacao de alta calidad de origen ecuatoriano. Además, también cuenta con una marca de origen belga, y se presentan como una extensión del lujo y el detalle que caracteriza a sus textiles. Además, la empresa sumó la representación de marcas internacionales de alta resistencia, como Rubber PlasTech, que amplía la oferta de La Casa VRO hacia un catálogo integral para profesionales: cuchillos, gorras, calzados, insumos exclusivos y más.
De esta manera, la firma se consolida no solo como una línea de indumentaria, sino como un centro integral para el profesional gastronómico, que exporta cultura y se proyecta hacia el futuro con la misma esencia que la vio nacer: “Somos una marca que transforma uniformes en arte, tradición en innovación y necesidades reales en soluciones con alma”.







