Gaby Cogorno
Motherhood and Fashion
Mucho más que una imagen en el feed, Gaby Cogorno habita hoy su versión más humana y multidimensional. Creadora de contenido, health coach y empresaria, se desprende de la presión de la perfección para redescubrir su libertad a través de los ojos de su hijo, y reflexiona sobre cómo la vida sana y la moda dejaron de ser solo etiquetas para convertirse en su refugio de autocuidado personal. Hoy elige mostrarse real como su verdadera declaración de estilo.
Por Mariela García. Dirección de arte: Gabriela García Doldán. Producción general: Camila Riveros. Producción: Anabel Artaza. Asistente de producción: Pamela Pistilli. Fotografía y retoque digital: Amalia Rivas. Modelo: Gabriela Cogorno. Make-up: Gabriela González para Bellísima. Hair: Beatriz Mora para Bellísima. Prendas: Victoria Maluff, Áureo, Ofelia Otello, Mango, Pedro del Hierro y Rapsodia. Joyas y accesorios: Entrecruces, Mango y Cortefiel. Calzados: Cecconello. Locación: Distrito Perseverancia.
Su trayectoria en las redes no fue producto del azar, sino de una transformación genuina que necesitó compartir. “Mi inicio como creadora de contenido fue realmente mostrar la vida sana y ese cambio que empecé a tener”, relata Gaby Cogorno. Tras formarse como health coach, esa pasión por el bienestar se volvió el motor que impulsó sus plataformas para mostrar no solo los resultados, sino también los desafíos detrás de cada hábito logrado. Fue esa honestidad la que generó una “bola de nieve” de inspiración que, hasta hoy, fluye de manera orgánica.

Esa misma determinación que la llevó a documentar su camino hacia el bienestar hoy se traduce en una narrativa más madura y multidimensional, faceta personal que se nutre de la profundidad de sus vivencias. Para Gaby, este primer año con Dante, su pequeño, fue el más desafiante de su vida, una etapa de “primeras veces” en la que descubrió que la verdadera influencia no nace de la perfección, sino de la capacidad de ser hogar y sostén. Hoy acepta con gratitud los desvelos y las ojeras porque sabe que el corazón está más lleno que nunca. Entre juegos, risas y la intensidad de ver el mundo a través de los ojos de su hijo, su mayor aprendizaje es el valor del presente: “Aprovechar y vivir cada momento porque, aunque parezca difícil, pasa rápido”.
“Para mí la idea de ser mamá era como perder la libertad, y obviamente sí cambia mucho.
Gaby Cogorno
Todo es distinto, pero para mejor”
UNA MATERNIDAD REAL
También afirma que la maternidad siempre fue un terreno de contrastes en su imaginario. “Para mí la idea de ser mamá era como perder la libertad, y obviamente sí cambia mucho”, confiesa. Era un miedo latente que la llegada de un hijo borrara el camino trazado hacia sus objetivos personales. Sin embargo, la vida le mostró un paisaje diferente. Aunque reconoce que es totalmente otra realidad, en lugar de una pérdida, Gaby encontró una expansión.
Descubrió que en ese nuevo recorrido aparecen “nuevas oportunidades con la versión mamá. Todo es distinto, pero para mejor”, pues descubrió en el proceso una versión de sí misma cargada de posibilidades y oportunidades que antes no existían.
“Me liberé más de la presión de ser perfecta en todo lo que hacía y de seguir con la misma rutina de antes porque claramente mi vida ya no era la misma“
Gaby Cogorno
Durante la gestación, Gaby puso a prueba los límites comúnmente impuestos a las mujeres gestantes. “Mi embarazo fue supertranquilo. Pude viajar, seguir entrenando y continué prácticamente mi rutina de antes”, recuerda. Logró mantener sus proyectos personales activos,pero ese mismo dinamismo la llevó a una conclusión honesta sobre el valor de la pausa y las capacidades del cuerpo en esa etapa: “La verdad es que una no está al 100 %… dentro de esas pequeñas limitaciones, comprobé que logré tener una vida casi como la de antes, pero con ciertos cuidados”. No fue solo un desafío físico, sino un aprendizaje sobre el respeto al propio proceso, entendido como un momento “distinto y único de la vida en el que hay que darse espacio y mimarse”.
“El mejor indicador es saber que estoy conectando con las personas, que mi mensaje les llega“
Gaby Cogorno
La disciplina siempre ha sido su norte. Además de que ella misma lo afirma, se puede comprobar en las redes sociales. Pero Dante trajo consigo una nueva lección: la flexibilidad. “Me liberé más de la presión de ser perfecta en todo lo que hacía y de seguir con la misma rutina de antes porque claramente mi vida ya no era la misma”, explica con la calma de quien soltó una carga pesada. Entendió que, si su vida cambiaba, su rutina debía mutar con ella. Al alejarse de la búsqueda de la perfección y de la culpa que suele rodear a la maternidad, Gaby encontró un equilibrio más humano, y se permitió volver a conocerse y reinventarse.
“Esa flexibilidad me ayudó un montón a no sentirme tan culpable, porque las madres en general ya tienen esa culpa de ser perfectas… Traté de equilibrar todos los aspectos y volver a conocerme”, confiesa. Hoy, sus momentos de mayor lujo son los más sencillos: “Algo que me desconecta y me ayuda un montón es sentarme y desayunar sin el apuro de nadie… Es un mimo que ahora de verdad tomo en serio”. Ese pequeño rito cotidiano es su ancla en medio de la vorágine digital.
Para Gaby, la moda funciona como un canal de comunicación diaria con su audiencia, pero lejos de ser una seguidora ciega de lo que dictan las marcas, su enfoque es la autenticidad. Más allá de lo visual, entiende el acto de elegir qué ponerse como autocuidado y atención personal. En su nueva rutina, la estética se convierte en ese espacio de amor propio.
UN DIÁLOGO GENUINO
En una era de tendencias efímeras, mantener la esencia es su prioridad. Gaby reconoce que es difícil no dejarse llevar por lo que está de moda, pero se esfuerza por conectar desde la autenticidad y por mezclar lo lindo de las redes sociales —que todos queremos ver— con la realidad de los días difíciles. Su propio consumo digital refleja este nuevo equilibrio: hoy navega entre contenido de moda, tips de maternidad y videos de vida sana, en busca de inspiración para seguir nutriendo su comunidad.
Para ella, el éxito no es un número en la pantalla, sino el impacto real en la vida de los demás. “El mejor indicador es saber que estoy conectando con las personas, que mi mensaje les llega”, afirma. Ya sea a través de un mensaje directo o un saludo casual en la calle, el saber que sus vivencias y experiencias le suman a alguien más es lo que cierra el círculo de su propósito. Gaby no solo crea contenido: habita su realidad con una honestidad que invita a los demás a hacer lo mismo.















