Meli Duré
La arquitectura de la mirada
Se define como pionera y principal referente del hiperrealismo en Paraguay, con más de 12 años dedicados a perfeccionar el arte de la mirada. Formada en centros de vanguardia de Brasil y Europa, Meli Duré nos comparte cómo la dermopigmentación es una técnica de precisión que busca, por encima de todo, resultados naturales y la recuperación de la confianza personal.
Su historia con la estética comenzó mucho antes de que abriera su propio estudio hace 12 años; se gestó en la calidez de los consejos de su abuela, quien siempre defendió que unas cejas bien pobladas tenían el poder de transformar la expresión de cualquier rostro.
Aquella semilla de curiosidad terminó germinando en una vocación profunda que hoy la sitúa como la pionera y principal referente de la dermopigmentación en Paraguay. Sin embargo, para Meli este camino nunca se trató simplemente de embellecer, sino de algo mucho más trascendental: acompañar a las mujeres en el proceso de recuperar su seguridad personal.
Al inicio, el desafío fue mayúsculo. En el mercado local, la micropigmentación era un concepto ajeno y cargado de dudas, así que Meli decidió que la mejor forma de convencer era a través de la excelencia y la paciencia. Entendió inmediatamente que en un rubro que evoluciona tan rápido, la formación constante no es una alternativa, sino un deber.
Por ello, buscó los estándares más altos del mundo: se capacitó en Brasil con Roberta Peixoto y viajó hasta Suecia y Estonia para aprender de la maestría de Nataliya Yeremenko. Esa inversión en conocimiento es lo que hoy le permite ofrecer técnicas internacionales con un sello de autoría propio.
BELLEZA INTEGRAL
Si bien su estudio ha crecido para convertirse en un espacio de cuidado integral —ofrece servicios que van desde tratamientos faciales y depilación láser hasta el innovador body contour—, su verdadera especialidad sigue siendo el hiperrealismo de cejas.
Su técnica, que simula el vello natural con precisión asombrosa, es lo que ella denomina su “carta de presentación profesional”
Su técnica, que simula el vello natural con precisión asombrosa, es lo que ella denomina su “carta de presentación profesional”. A esta se suman procedimientos complementarios como el babyliner, un delineado sutil que aporta volumen visual a las pestañas, y el babylips, que busca devolver la frescura y el tono natural a los labios sin artificios.
A pesar de su éxito y del equipo profesional que hoy la respalda, Meli mantiene los pies en la tierra y la mirada puesta en la ética. Insiste en que su labor no es hacer milagros, sino ejecutar una caricia estética que impacte profundamente en la armonía del rostro.
Con más de una década de experiencia, hoy también dedica parte de su energía a guiar a quienes comienzan en el rubro, y les recuerda que, aunque la técnica se puede estudiar, el verdadero éxito radica en tratar cada rostro como una pieza única y valiosa. Para ella, el resultado final no es solo una ceja perfecta, sino la emoción genuina de una clienta que vuelve a sonreír frente al espejo. Para más información y consultas, podés encontrarla en Instagram como @arteencejasmelidure



