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Armonía matérica

La levedad del espacio

En el diseño residencial contemporáneo, lograr que una estructura de impronta industrial y líneas ortogonales se sienta cálida y doméstica es un verdadero arte. La arquitecta Violeta Pérez nos invita a un recorrido por Casa Alterna, obra que desafía la dualidad entre el interior y el exterior, donde el ladrillo visto y el hormigón esculpen espacios de escala monumental, pero de alma.

Por Laura Ruiz Díaz. Fotografías: Renato Duria.

Casa Alterna es el resultado de la búsqueda de espacios generosos, que satisfagan necesidades modernas sin dejar de lado la calidez humana. La arquitecta Violeta Pérez nos presenta la fachada como un juego geométrico rotundo: volúmenes de hormigón visto que flotan sobre una base texturada de ladrillo, resguardados por tensores metálicos negros y sutiles parasoles de madera que anticipan el diálogo de materiales que define toda la propuesta.

Al cruzar el umbral, la vivienda se expande verticalmente. El área social principal se despliega en una espectacular doble altura dominada por un imponente muro de ladrillo visto. Este plano cerámico no solo aporta textura y color, sino que sirve de telón de fondo para una gran pantalla y un larguísimo estante flotante de hormigón que enfatiza la horizontalidad del espacio.

Desde el techo de hormigón, un sistema de luminarias resalta las texturas naturales, mientras una alfombra de diseño clásico delimita el comedor y aporta una pincelada de sofisticación textil que contrasta con la neutralidad del suelo de microcemento gris. En el nivel superior, una pasarela con barandas de vidrio balconea sobre el estar y permite que la planta alta participe de la vida social sin perder privacidad.

“Creamos estos espacios con la suficiente flexibilidad como para que sean utilizados tanto en la intimidad como para recibir amigos y familiares. El área se integra o se cierra a determinados usos según la ocasión”, explica la profesional.

Planificar en un lote de 10 m × 60 m desafió a los expertos de Meraki Arquitectura + Diseño a eliminar pilares intermedios para ganar amplitud. Esto generó volúmenes que flotan en sus vértices, sostenidos por tensores metálicos a la vista que trasladan la carga hacia los linderos y convierten la estructura en el sello estético de la casa.

La elección en términos sensoriales fue clara: los materiales nobles son utilizados tal cual son, con sus texturas y colores propios, con la idea de dar a los ambientes esa conjugación que otorga calidez de hogar, a pesar de ser una obra contemporánea. “Alternar patios y distintas alturas de estancia genera diversidad de sensaciones. Jugamos con el factor sorpresa y con las entradas de luz y sus sombras, que se dibujan cambiantes en los espacios en el transcurrir del día”, describe Violeta.

Sin dudas, la comunión con la naturaleza es una de las principales características de este diseño. Todos los patios son dignos poseedores de su encanto propio: el de acceso se percibe desde arriba, donde emerge un almendro y deja ver la tranquilidad del escritorio de abajo. Otro, en medio del área social, articula la sala con el quincho y tiene una enorme luna de luz de Hermann Guggiari que, además, se puede disfrutar desde el puente conector de la planta alta.

El otro patio, donde emerge la escalera que conecta los tres niveles, también tiene su belleza: deja sentir esa espacialidad de conexión donde flota mágicamente una escultura de papel de Gustavo Benítez. Entonces, ¿qué define a Estudio Meraki, autores de esta propuesta? “Creatividad, diseño con contenido, calidad en el detalle y terminaciones de obra, así como también nuestra atención muy personalizada con el cliente”, afirma Violeta, y la Casa Alterna lo demuestra.

LA DISOLUCIÓN DE LOS LÍMITES

El verdadero triunfo de la planta baja es su plena integración con el entorno. Los cerramientos acristalados de piso a techo logran lo que parece imposible: las fronteras desaparecen. El living-comedor y la cocina de concepto abierto se fusionan directamente con la galería, la zona de parrilla y una impecable piscina alargada que corre paralela a la medianera de ladrillo.

La cocina, de estética minimalista y pulcra, apuesta por la funcionalidad con una enorme isla central blanca y un ventanal corrido que inunda de luz de trabajo las mesadas, lo que mantiene el desorden visual fuera de la vista de la zona noble.

Un elemento que se roba las miradas y define a Casa Alterna es el ladrillo calado o cobogó. Dispuesto como gran pantalla geométrica, este entramado hace de filtro dinámico: de día, tamiza la luz natural; de noche, transforma la casa en una linterna urbana.

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