Familia en renta
El precio de la compañía
En Japón se puede alquilar todo: un amigo, una pareja e, incluso, una familia. Este 8 de enero llega a los cines nacionales la película Familia en renta, protagonizada por Brendan Fraser y dirigida por la cineasta japonesa Hikari. En ella, descubrimos un mundo donde la compañía está garantizada y los vínculos se tarifan por hora.
Fotografías: gentileza de Filmagic Entertainment.
El alquiler de familias puede parecernos ficción, pero es un negocio real —y en auge— en Japón. Esta práctica nipona se ubica en el eje central de Familia en renta, el nuevo papel protagónico de Brandan Fraser tras su éxito en La ballena, actuación que le valió el premio Oscar a mejor actor en el 2023.
En el largometraje, Fraser se mete en los zapatos de Phillip, un actor estadounidense que vive en Tokio y que consigue trabajo en una agencia como intérprete de roles sustitutos para desconocidos. Así se sumerge en el mundo de sus clientes y comienza a establecer vínculos genuinos que desdibujan las líneas entre la ficción y la realidad.
Al enfrentarse a las complejidades morales de su trabajo, Phillip redescubre el propósito, el sentido de pertenencia y la belleza silenciosa de las conexiones humanas. Familia en renta es un filme de Searchlight Pictures que llega a cartelera esta semana, el 8 de enero, bajo la dirección de Hikari, directora japonesa conocida por su ópera prima 37 segundos.
En 2018, la directora comenzó a interesarse por las familias de alquiler y emprendió una investigación sobre esta industria en la cual trazó los orígenes de la práctica hasta los años 80 y constató que, en la actualidad, es un servicio muy utilizado en Japón.
“En una gran ciudad como Tokio, o incluso en un pueblo rural, puedes sentirte muy solo… Cada persona con la que hablé buscaba conexión. Aunque estén pagando por el servicio, encuentran una amistad en esas dos o tres horas que comparten. Y los actores que interpretan a esas personas sustitutas también están 100 % comprometidos en la relación y encuentran su propia conexión en la comunidad. Los roles quizá sean falsos, pero la emoción es real”, asegura Hikari.
Las motivaciones de quienes acuden a las agencias de familias en alquiler son variadas, pero la soledad y el aislamiento moderno, una crisis que trasciende fronteras, son denominadores comunes. Con Familia en renta, a través del personaje de Phillip y de su paulatina integración en la agencia, las audiencias se introducirán en el corazón de este negocio para entender sus múltiples capas.
Por ejemplo, la directora señala que la falta de aceptación social de la terapia en Japón contribuye al auge de este tipo de agencias. “La gente prefiere contratar a alguien para compartir sus problemas de manera informal o sencillamente conversar. No son terapeutas profesionales con licencia, pero brindan apoyo y perspectiva”, comenta.
Además, Hikari se apoyó en los personajes japoneses para alejarse de la perspectiva etnocentrista que cuenta las historias desde la mirada occidental. “Para nosotros era importante lograr un equilibrio. A menudo, un país y su gente quedan reducidos a estereotipos. Por eso los personajes de Tada (Takehiro Hira), el dueño de la agencia, y sus compañeros de trabajo son tan importantes. Aportan complejidad y matices al darle a la historia una perspectiva oriental y femenina”, subraya.
Para ella, esta es una excusa para conectar a las personas —independientemente de su nacionalidad— a través de temas universales que les afectan por igual: “Siempre me pregunto a mí misma: ‘¿Cómo puedo como directora ofrecer a la audiencia una perspectiva nueva del mundo?’. Porque creo que una manera de hacer del planeta un lugar mejor es contar historias que nos ayuden a comprendernos mutuamente y, en definitiva, a desarrollar un respeto mutuo más allá de nuestras diferencias de origen o cultura”.
Intimidad mercantilizada
Las familias de alquiler son un tema controvertido, pero para muchos es un servicio que salva las apariencias, ofrece apoyo y llena un vacío, aunque solo sea temporal. Actualmente, existen alrededor de 300 de estas agencias en Japón. A ellas acuden hombres y mujeres de edades diversas, en busca de actores y actrices que cumplan roles familiares y de amistad, para así sobrellevar situaciones sociales concretas. Un novio para presentarle a mamá, un amigo para ir al cine, un esposo para probar la vida de casado por un día: la lista de roles posibles es infinita.
Los clientes de las agencias pueden especificar preferencias de edad, tipo físico y estilo de vestir, entre otros aspectos, y pagan tarifas altas para satisfacer su anhelo de conexión: el precio promedio oscila entre 15.000 y 30.000 yenes por persona (entre 150 y 300 dólares estadounidenses) por unas horas.








