Ofelia Aquino
Crear el antiestilo
La búsqueda de la disrupción es el impulso que define las creaciones de Ofelia Aquino. Cada colección de su marca, Ofelia Otello, evoca la transformación y lo irrepetible. En esta ocasión, comparte el proceso creativo detrás de Apego, su propuesta para esta temporada primavera-verano, que encaja en una línea de trabajo cada vez más sostenible y distinta.
Fotografía: Nath Planás
“Mi estilo es el antiestilo. Me gusta romper las reglas, salir de la estructura. Me llama lo imperfecto, lo hecho a mano, lo que cuenta una historia y se siente diferente”, comienza Ofe. La diseñadora incursionó en el mundo de la moda en 2011 con la creación de su marca, Ofelia Otello y, en todo el trayecto recorrido hasta hoy, experimentó una evolución tanto personal como estética.
En cada colección, Ofe se entrega a la transformación. De hecho, cuenta que observar es un punto clave para su proceso creativo: lo cotidiano es su disparador principal. Ella permite que las texturas de la calle, los matices de una conversación y las profundidades de un recuerdo la impulsen hacia nuevas siluetas. “Muchas veces no empiezo en el boceto, sino en un sentimiento. Me gusta pensar que mis colecciones son diarios emocionales que se van materializando. Crear, para mí, es una manera de entenderme”, detalla.
Es esa búsqueda de la diferencia la que une su visión con el sentir de quienes la eligen: “Diseño para gente que busca salirse del molde y habitar su autenticidad. Cada encuentro con quien elige una pieza mía se convierte en una conexión genuina, donde esa persona siente que la represento y la entiendo”.
APEGO
Para Ofe, cada colección es una extensión de la anterior, casi como si una no pudiera existir sin la otra. Así, Apego ahonda en la necesidad de comprenderse a sí misma, pero también abarca el deseo de explorar nuevos materiales y técnicas en su camino hacia la sostenibilidad. Esta colección se presentó por primera vez durante la París Fashion Week de la plataforma The Lab, que reúne a diseñadores emergentes en la capital francesa.
Como su nombre nos anticipa, es una reflexión sobre los lazos afectivos que nos unen tanto a las personas como a los espacios que ocupamos. “Apego nació de la necesidad de comprender a qué nos aferramos y por qué, para llevar ese cuestionamiento a la ropa que elegimos. Cada pieza está pensada como una extensión de ese sentimiento, un intento de materializar la nostalgia y reimaginarla”, nos confiesa la diseñadora.
Apego nació de la necesidad de comprender a qué nos aferramos y por qué, para llevar ese cuestionamiento a la ropa que elegimos
La colección cuenta con unas 49 piezas que conforman 20 looks, trabajados con diferentes técnicas de amasado textil y drapeado. En los outfits que componen Apego también encontramos ñandutí, tejidos teñidos con pigmentos naturales, impresión digital sostenible y serigrafía artesanal. Incluir estos procesos —principalmente el amasado— fue un camino lleno de curiosidad y admiración, porque la creadora observa las telas como si fueran una arcilla a la que se da forma con las manos. “Me interesa esa frontera entre lo textil y lo escultórico, entre la moda y el arte”, asegura.
En esta colección, la diseñadora resignificó un elemento muy recurrente en el paisaje urbano de Asunción: “Los cables aparecieron en mis caminatas. Me llamaban la atención los que cuelgan entre los postes de luz, los que cruzan el cielo”. Como resultado de esa atenta observación, la serie no solo incluye accesorios hechos con este material, sino también estampas que Ofe diseñó inspirada en el firmamento paraguayo, poblado de lapachos amarillos y tendido eléctrico. “Empecé a ver los cables como una metáfora de conexión. Transformarlos en parte de una prenda fue un modo de resignificar lo cotidiano y dar belleza a algo que normalmente no nos gusta o nos parece antiestético”, cuenta.
Cuando se trata de trabajar con nuevos elementos, Ofe no emprende una búsqueda activa, sino que se deja guiar por la textura y la historia de cada material. A partir de allí, se entrega al proceso de prueba y error hasta conseguir el efecto que desea. “Quiero algo que todavía no sé, pero siempre con procesos que respeten el ritmo de lo hecho a mano y acompañen la narrativa de cada colección”, afirma.
Al hablar de la intersección entre arte y moda, lo que más le interesa es generar diálogo entre dos miradas distintas. “Con el artista Juan Pablo Pistilli, por ejemplo, existe un fuerte contraste en cuanto a materiales: tejidos con movimiento y fluidez versus estructuras metálicas rígidas que coexisten en armonía. La fusión no busca resaltar a uno sobre otro, sino crear algo que no podría existir por separado”, ahonda.
MOVIMIENTO CONSTANTE
Tanto sus diseños como ella fueron cambiando desde el nacimiento de su marca en 2011. En Ofelia Otello atravesó momentos de duda, claridad, aprendizaje y experimentación. “Hoy me siento más segura de lo que quiero contar con la moda, pero sigo aprendiendo, creciendo y experimentando como esa Ofelia de tanto tiempo atrás”, reflexiona.
Dentro de este crecimiento y a pesar de los cambios, su sello indeleble se mantiene constante: la sensibilidad. “Es un hilo invisible que conecta todo lo que hago. Aunque cambien los materiales o las formas, siempre hay una emoción detrás, algo íntimo que quiero transmitir”, detalla.
El 2020 fue un punto de inflexión en su manera de entender la moda y su vínculo con otras artes: “Al principio entendía la alta costura como algo idealizado, casi inalcanzable. Hoy la pienso como un espacio de experimentación y honestidad, donde lo artesanal se vuelve más que un lujo, una forma de resistencia frente a la velocidad del mundo”.
La diseñadora considera que, durante ese mismo año, su despertar definitivo hacia la sostenibilidad se dio con la colección Saturnial, una serie de vestidos de novia confeccionados a partir de materiales reutilizados. Desde este punto, reafirmó que no solo se puede dar varios usos a cada pieza, sino que lo eco-friendly involucra también el respeto por los procesos y por la mano de obra que los realiza.
“Creo en la moda lenta, en las colecciones de piezas limitadas, en los diseños hechos a medida y en el made-to-order. Estoy en el camino, pero todavía no me puedo considerar una marca 100 % sostenible. Más que una moda, creo que la sustentabilidad es una necesidad de todos, en todos los rubros”, opina.
Más que una moda, creo que la sustentabilidad es una necesidad de todos, en todos los rubros
Ofe piensa que en ese horizonte se encuentra el destino de la moda, tanto en nuestro país como en el mundo. “El futuro está en volver a mirar lo local, en rescatar los oficios y los productos básicos que ya tenemos. Paraguay es rico en materia prima natural y artesanía. El desafío se encuentra en revalorizar desde una mirada contemporánea”, finaliza.
