Image Alt
 • Arte  • Entrevistas  • María José Fiorio

María José Fiorio

Sobre el aprendizaje colectivo

Generó un fuerte vínculo con su vocación artística y, al terminar la educación media, ya se había sumado a espacios culturales diversos. Cuando cursaba la carrera de Artes Visuales en el Instituto de Superior de Arte Dra. Olga Blinder, su línea de trabajo se aproximó, a través de la fotografía, a problemáticas colectivas referentes al entorno vial de las ciudades. “De manera reciente, exploro cuestiones más personales relacionadas con lo íntimo y lo doméstico por medio de la intersección de la fotografía con la inteligencia artificial, el collage y la instalación”, cuenta.

Hoy es artista visual, fotógrafa, gestora cultural y docente, un talento emergente que incursionó en el área con la motivación de crear y formar parte de redes que articulen nuevos caminos en el país.

Majo forma parte de colectivos como El Ojo Salvaje, Gente de Arte, Avispa (Asociación de Artistas Visuales del Paraguay) y Contraluz. También, ocupó cargos en instituciones culturales como la Fundación Migliorisi, el Centro de Artes Visuales/Museo del Barro y la Fundación Texo para el Arte Contemporáneo. Además, se dedica a la comunicación de manera independiente en la Asociación Noche de Museos y a sus proyectos artísticos y curatoriales.

En el 2022 se presentó la oportunidad de realizar su primera curaduría, para la muestra fotográfica Tiempo del afecto, de la artista visual Belén Rodríguez. Más desafíos como este surgieron en su camino. De hecho, el año pasado quedó entre los dos seleccionados para el programa Curaduría joven en el marco del artweek de Pinta Sud ASU. Así, realizó la curaduría de la muestra colectiva Testimonios de lo indómito, que reunió obras de Belén Rodríguez, Brune Poletti y Leticia Alvarenga en Espacio E.

Su paso de las artes visuales a la gestión cultural se dio gradualmente. Y es que, además del deseo de crear, la generación de redes y plataformas de difusión siempre tuvo un espacio importante en su quehacer. Su impulso está siempre ligado a generar esfuerzos colectivos para resistir ante algunas cuestiones que le preocupan profundamente.

En este punto, cita la crisis social y política que observa en el país, sumada a un panorama que amenaza con volverse cada vez más conservador: “Creo que las mujeres en Paraguay deben afrontar un montón de desafíos constantemente. Entonces, nos cuestionamos y accionamos desde las experiencias que nos atraviesan, en torno a las condiciones laborales y nuestros derechos, en general”.

También fue testigo de cómo aún persiste la tendencia a invisibilizar la voz, la creación y el trabajo femenino. Nos cuenta que el mansplaining y el “derecho de piso” todavía se pueden ver en algunos lugares. Pero no hay duda de que el ambiente cultural está luchando por liberarse de ellos. “Por suerte, tuve el privilegio de conocer y trabajar con referentes y emergentes mujeres en este ambiente, pero deseo que crezcan en número aquellas que quieran —y puedan— incursionar en este mundo, sin tener que pasar por estas problemáticas”, menciona.

“Existen oportunidades y los espacios están —en el buen sentido— para ser tomados y aprovechados”, agrega. Así, ella relata que desde el principio se mantuvo atenta a todas las convocatorias que se presentaban relacionadas con la gestión cultural, las exposiciones y la curaduría. “Me parece importante que exista una mayor cantidad y diversidad de oportunidades, ya que así aumentan las capacitaciones y la formación profesional. A mí me ayudó tener siempre un portafolio actualizado, además de mantener una línea de producción constante”, recomienda.

Existen oportunidades y los espacios están —en el buen sentido— para ser tomados y aprovechados

María José Fiorio.

EN LO POLÍTICO

Majo concibe el arte feminista como aquel que parte de las problemáticas sociopolíticas que viven las artistas en sus contextos, pero hablar de «lo femenino» o del «arte femenino» podría ser encasillante. En un panorama global, interdisciplinario, hace referencia a que las reivindicaciones de estos colectivos abrieron caminos para reafirmar la autonomía de las mujeres.

“Sin embargo, si el Estado no acompaña esta serie de acciones y militancias, será difícil llegar a lo realmente equitativo. Hay muchos actores que deben accionar en consecuencia para lograrlo; tiene que ser un movimiento conjunto y continuo. Para que se cumplan estas condiciones, no es suficiente que individualmente se cuente con medios o espacios de producción; el cambio debe ser estructural”, finaliza.

POSTEAR UN COMENTARIO